Rin Rin. Sonó la
alarma, hoy tenía que levantarme temprano para estar atenta a la llamada de
Cesc. Eran las nueve y media, me duche, me vestí y salí a por el periódico.
Llegué a casa me preparé mi desayuno. No iba despertar a Laura tan temprano,
además de que se podía levantar de mal humor y echarme una bronca pues ayer se
acostara muy tarde y cuando yo aún no estaba durmiendo ella estaba hablando con
su novio.
Acabé de desayunar
y limpié todo después me fui a ver la tele. A las doce y media Laura se
despertó.
Laura: Ya estás
despierta. Hay que tener ganas de madrugar.
Yo: Pues si, prepárate
el desayuno, y tienes el periódico ahí.
Laura. ¿Sale mi
chico es que si no ya ni lo leo?
Yo: No sé no me
acuerdo. Míralo y lo compruebas. (Yo sabía que no salía, ¡pero que mirara
ella!)
Suena mi canción
favorita, era mi móvil.
Yo: Hola.
Cesc: Hola, ¿qué
tal?
Yo: Bien y tu ¿qué
tal?
Cesc: Bien acabo
de acabar mi entrenamiento… y me preguntaba si estabas libre.
Yo: Pues si!
Cesc: Pues paso
por ahí dentro de media hora y así comemos en algún sitio y pasamos la tarde
juntos.
Yo: Vale nos
vemos, hasta ahora.
Cesc: Chao.
Me fui corriendo a
mi habitación a cambiarme. Laura vino detrás.
Laura: ¿Habéis
quedado?
Yo: Si, tía
ayudame que no ser que ponerme, ¿estos shorts o este vestido?
Laura: El vestido.
¿y qué me toca comer sola?
Yo: Pues si o sino
llama a tu chico, ¿me queda bien?
Laura: Tienes
razón lo voy a llamar, te queda genial.
Laura se marcha a
llamar a David, yo me maquille cogí mi bolso y me fui.
Yo: Adiós pásatelo
bien.
Laura: Igualmente
y suerte!!
Bajo por el
ascensor llego a la calle y allí estaba en la acera, coge me abre la puerta,
entro en su coche, se sube y empieza a conducir.
Cesc: Hola:
YO: Hola ¿a dónde
vamos?
Cesc: A un
restaurante que hay al cerca de mi casa donde se come muy bien.
Yo: me da igual la
comida lo que importa es la compañía, y mejor no podría estar.
En ese momento
Cesc para el coche junto a un semáforo y me besó, me besó como nunca nadie lo
había hecho, me beso, lo besé, nuestros labios parecían pegados, no podía
separarme de él, en ese momento nada nos importó, sólo existíamos nosotros dos…
Cesc: Me has
vuelto loco en un día, has entrada a mi vida para no volver a salir de ella.
Yo: Solo dos
palabras. Te quiero.
El coche siguió en
marcha. Yo estaba embobada mirando para Cesc.
Cesc: Hemos
llegado
Salimos del coche
me cogió por la mano y entramos en el restaurante. Al entrar en el restaurante
me quedé flipando, ¿cómo podía ser que estuviera allí?
Continuará…
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