sábado, 7 de abril de 2012

Noveno capítulo.



Rin Rin. Sonó la alarma, hoy tenía que levantarme temprano para estar atenta a la llamada de Cesc. Eran las nueve y media, me duche, me vestí y salí a por el periódico. Llegué a casa me preparé mi desayuno. No iba despertar a Laura tan temprano, además de que se podía levantar de mal humor y echarme una bronca pues ayer se acostara muy tarde y cuando yo aún no estaba durmiendo ella estaba hablando con su novio.
Acabé de desayunar y limpié todo después me fui a ver la tele. A las doce y media Laura se despertó.
Laura: Ya estás despierta. Hay que tener ganas de madrugar.
Yo: Pues si, prepárate el desayuno, y tienes el periódico ahí.
Laura. ¿Sale mi chico es que si no ya ni lo leo?
Yo: No sé no me acuerdo. Míralo y lo compruebas. (Yo sabía que no salía, ¡pero que mirara ella!)
Suena mi canción favorita, era mi móvil.
Yo: Hola.
Cesc: Hola, ¿qué tal?
Yo: Bien y tu ¿qué tal?
Cesc: Bien acabo de acabar mi entrenamiento… y me preguntaba si estabas libre.
Yo: Pues si!
Cesc: Pues paso por ahí dentro de media hora y así comemos en algún sitio y pasamos la tarde juntos.
Yo: Vale nos vemos, hasta ahora.
Cesc: Chao.
Me fui corriendo a mi habitación a cambiarme. Laura vino detrás.
Laura: ¿Habéis quedado?
Yo: Si, tía ayudame que no ser que ponerme, ¿estos shorts o este vestido?
Laura: El vestido. ¿y qué me toca comer sola?
Yo: Pues si o sino llama a tu chico, ¿me queda bien?
Laura: Tienes razón lo voy a llamar, te queda genial.
Laura se marcha a llamar a David, yo me maquille cogí mi bolso y me fui.
Yo: Adiós pásatelo bien.
Laura: Igualmente y suerte!!
Bajo por el ascensor llego a la calle y allí estaba en la acera, coge me abre la puerta, entro en su coche, se sube y empieza a conducir.
Cesc: Hola:
YO: Hola ¿a dónde vamos?
Cesc: A un restaurante que hay al cerca de mi casa donde se come muy bien.
Yo: me da igual la comida lo que importa es la compañía, y mejor no podría estar.
En ese momento Cesc para el coche junto a un semáforo y me besó, me besó como nunca nadie lo había hecho, me beso, lo besé, nuestros labios parecían pegados, no podía separarme de él, en ese momento nada nos importó, sólo existíamos nosotros dos…
Cesc: Me has vuelto loco en un día, has entrada a mi vida para no volver a salir de ella.
Yo: Solo dos palabras. Te quiero.
El coche siguió en marcha. Yo estaba embobada mirando para Cesc.
Cesc: Hemos llegado
Salimos del coche me cogió por la mano y entramos en el restaurante. Al entrar en el restaurante me quedé flipando, ¿cómo podía ser que estuviera allí?
Continuará…

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